Shandri: “La psicodelia se presta mucho para los contrastes, porque a la gente que le gusta el género posiblemente los han vivido” [ENTREVISTA]

A raíz del lanzamiento de “Emancipate”, el artista ahonda en el camino de introspección que marcó su carrera y el proceso de creación de su próximo LP “Overflow”.

Fue durante su época en Londres, una de las ciudades que vio nacer a la psicodelia musical, donde Shandri también se encontró como artista. Entre canciones de bandas indie y folk, con la influencia del rock progresivo y ambient house, Alejandro Mondragón, la persona detrás de este seudónimo, fue dándole forma a su proyecto musical.

En 2019, Shandri emergió con una propuesta experimental que entrelaza la psicodelia del ayer y del hoy. Apostando por la fusión de las frecuencias del tradicional psych-rock con matices del garage y el kraut en melodías contemporáneas de neo psicodelia, orquesta una experiencia sonora que traspasa los auriculares. En ella, la espiritualidad y los elementos autobiográficos que incorpora en sus composiciones potencian la atmósfera expansiva que hipnotiza a los oyentes.

Para el desarrollo “Overflow”, Shandri se mantuvo fiel a su sonido, pero profundizando aún más en el concepto de la autoexploración. A través de sencillos como “Times They Change” y “Emancipate”, sumerge a su público en un viaje musical que los invita a mirar hacia una versión más honesta de ellos mismos. 

En esta ocasión, abre las puertas de su universo creativo a Worked Music y devela qué hay detrás de su búsqueda personal y el proceso artístico que moldean su identidad musical.

Tu música es una mezcla de diferentes subgéneros de rock experimental, al igual que tu vida, que también refleja una fusión. Naciste en Baja Sur y luego viviste en Londres. Actualmente, colaboras con productores mexicanos, mientras resides en California. ¿Cómo han influido todos estos entornos sobre la manera en que entiendes y haces música? 

Creo que al final de cuentas, y lo más importante posiblemente, es que mi música es autobiográfica. No solamente en el tema que estoy transmitiendo o en la lírica cuándo compongo, sino en que todas mis experiencias informan mis gustos. Desde mis tendencias como escritura hasta la producción, el equipo que uso, etcétera, etcétera. Entonces, todas esas vivencias y su variedad terminan plasmadas en cómo escribo, en cómo canto, en cómo toco las canciones en vivo y demás.

Ante tanta diversidad, ¿cómo definirías tu identidad musical?

Al final, creo que es una mezcla de, obviamente, la psicodelia tradicional como Pink Floyd y The Beatles, con proyectos garage y contemporáneos que también traen cosas súper interesantes. Diosis, por ejemplo, me encanta. Tai Segal, también. Bugarins de Brasil tiene propuestas súper atractivas. Tame Impala, claramente. Entonces, intento hacer un puente musical entre la era clásica y la era de ahorita sin perder lo que mi esencia es.

Veo que tienes mucha influencia de la escena musical británica. ¿Fue durante los años que viviste en Londres donde descubriste quién eras como artista? 

Qué interesante que lo menciones. En el 2010, viví en Londres, Inglaterra un tiempo. Fue ahí que descubrí que tenía una voz más o menos decente para cantar. Siempre estuve alrededor de instrumentos musicales y siempre entendí un poquito cómo funcionaban, sabía cómo tocar lo que me gustaba. Pero, en Londres, descubrí que tenía también buena voz, que podía empezar a cantar y a tocar un poco más. Sin embargo, esa idea no tomó forma hasta casi diez años después cuando, en 2019, me dirigí hacia un camino un poquito más formal, profesional, estudiado y entendido en la música. 

Habiendo pasado tanto tiempo, ¿hubo aspectos o momentos de tu época viviendo allá que te ayudaron a consolidar tu proyecto musical? 

Me acuerdo de haber visto varias bandas allá. En ese entonces bandas indie y folk, por ejemplo, Fleet Foxes y Fouls. Al mismo tiempo, seguía escuchando bastante rock clásico, rock progresivo y también un poco de ambient house, como, no sé, un montón de Floating Points. Ese tipo de artistas que tenían proyectos y propuestas muy avanzadas para ese momento. 

Definitivamente, todo eso marcó bastante no solo cuál era mi gusto, sino cuál era mi tendencia como músico. Y, supongo, que eso se fue marinando y fermentando un poquito en mi cabeza hasta que, ahorita, en estos años, por fin estoy expresándolo cada vez más. 

Hablando sobre tus tendencias como artista y los elementos que te influenciaron, tu defines a tu sonido como “cosmic blues”. ¿Qué significa eso? ¿Qué es lo que lo constituye? 

Eso me lleva a unos años atrás. Estaba basado mucho en el blues, pero, en temas de producción, con cierto tipo de efectos y sonido. Incluso escalas que tocaba en la guitarra o instrumentos que utilizaba para sintetizadores, melotrones y órganos. Estas generan un sonido muy espacial, con mucho delay y muchas texturas que te hacen flotar bastante. 

A pesar de que fue hace algunos años, ahorita sigue vivo en la manera en la que toco la guitarra, por ejemplo. Hasta en cómo construyo ciertos sonidos. En la última canción que saqué, “Emancipate”, está muy presente esa influencia por el delay, el reverb y algunas guitarras distorsionadas.

Eso te iba a preguntar. “Emancipate”, al igual que tus demás canciones, se siente inmersiva y con un aura casi cinematográfica. Cuando tú estás componiendo, ¿piensas primero en términos de narrativa o en la atmósfera que quieres transmitir? 

Siempre es la atmósfera primero. Al menos, para mí es así. En mi experiencia, empiezo por allí y una vez que tengo una idea, intento ponerle pies y cabeza. Luego, que la idea sónica está más estructurada, es cuando saco qué concepto le quiero dar, qué letras agregar, qué tema, qué narrativa, entre otras cosas. Pero, primero es la atmósfera, sin duda. Después, ya es la estructura musical y, finalmente, la lírica. 

¿Y cómo es el proceso de transformar la atmósfera en sonidos y melodías? 

Es un proceso que ha ido afinándose conforme han pasado los años. He estudiado bastante producción, mezcla y he experimentado con varios instrumentos. De manera a lo mejor informal me ha facilitado tener un proceso bastante claro de cómo lo llevo a cabo. Yo tengo una idea; la exploro, ya sea en un piano, en un sintetizador, en una guitarra -principalmente en una guitarra-, y después voy a mi estudio para empezar a aterrizarla. Comienzo a tocar el bajo, sintetizadores y así voy armando la idea en general.

La semilla nace a veces en mis sueños o cuando voy caminando en la calle y escucho algo. Otras me acuerdo de una canción que me gusta un montón y empiezo a agarrar ideas de ella. Entonces, comienzo a probar con un hook o con un riff que me agrade. Depende mucho también de cómo surge la inspiración, pero en general es algo muy espontáneo.

Conversando sobre tu inspiración, en tus redes sociales comentaste que tu creatividad viene mucho de mirarte a ti mismo. Para el caso de “Emancipate”, ¿en qué experiencias te basaste para componer la  canción? 

Esta es una canción no solamente muy personal, sino también muy específica en temas de la narrativa. Habla prácticamente de cuando estás en una relación que no está cumpliendo no solamente con tus necesidades, sino que la otra persona no está pudiendo generar un espacio sano para ti, un lugar que no sea tóxico. Es justo el proceso de percatarse de eso y, pues, como dice “Emancipate”, emanciparse y salir de la situación. Ya sea una relación romántica, una relación con familiares, con amigos, lo que sea. Solo así podrás encontrar lo más importante: tu propio poder y sentir que puedes crear a tu alrededor un espacio seguro. 

Ese es un proceso, sí, personal, porque yo obviamente he atravesado situaciones similares, pero también soy psicoterapeuta y es un tema recurrente en el mundo, especialmente en el de nuestras generaciones. Aprender a reaprender o, más bien, aprender a darle un nuevo significado a lo que las relaciones significan, a lo que nuestras necesidades en ella representan y lo que una relación sana realmente debe ser. 

Interesante lo que mencionas, especialmente tu trabajo como psicoterapeuta. ¿De alguna manera tus vivencias propias y las experiencias que escuchas en tu día a día han inspirado otras canciones de “Overflow”? 

Siento que todo lo que voy absorbiendo informa la manera en la que escribo, incluyendo este álbum. No hablo de ningún caso en particular. No es que me acuerdo de un cliente y digo, ‘ah, esta persona pasó esto’, entonces lo voy a escribir, porque no necesariamente funciona así. Pero, de cierta manera, toda esa experiencia de mi trabajo como profesionista de la salud mental sí informa lo que compongo, los temas que abordo y cómo ordeno la estructura de la lírica. 

Por todo lo que me cuentas, ¿podría decirse que las ideas para este disco -para todas tus canciones, en general-, y el proceso de darles forma nacen siempre de ti?

Sí, sí, sí, sí. En este disco trabajé con un baterista fenomenal, Mariano Refujos, que también es un amigo muy querido mío. Pero, en general, yo toco casi todos los instrumentos en la mayoría de mis canciones. Obviamente hay presencia de más instrumentistas amigos. Está Cheo Lindsey en algunas guitarras, Braden Keller en algunos bajos y otras guitarras, Priscila Rodríguez también cantando, entre otros. Sin embargo, el que compone, él que escribe y demás, sí soy yo. Las ideas son básicamente mías.

Luego, las llevo a las bandas con las que estoy tocando en el momento. Ahorita, una banda en San Francisco, pero en Los Cabos, Baja California Sur es con mi banda principal. Ellos se aprenden las canciones, aunque también van contribuyendo con su propio sonido y eso va alimentando un montón la obra en sí. Es un proceso muy emocionante, muy bonito y muy enriquecedor que me ha hecho crecer muchísimo como músico y aún más como persona. 

Pero, al momento de trabajar en conjunto y que haya tantas voces y mentes creativas, ¿cómo haces para que no se pierda la visión original que tenías de la canción? 

Hay cierta dirección musical, sin duda. La conversación casi siempre es musical. Pero, siento que parte de lo que hace el proceso más fácil es rodearme de gente que tiene una manera de ver el mundo similar a la mía, así como una forma de acercarse a la música también muy parecida.

Por ejemplo, pienso en Cheo Lindsay, que es un súper amigo mío y es el guitarrista con el que trabajo en Baja California Sur. Tenemos gustos súper similares, no solamente de música, sino de vivir y de cómo acercarnos al mundo. Surfeamos, nos vamos de hike, etc. Siento que esa sincronía fuera del estudio hace que dentro sea un proceso súper fluido y que embonen muy fácilmente las piezas. 

Es curioso lo que me comentas porque en “Emancipate” escucho dicha sincronía y armonía en los grooves hipnóticos de las guitarras, pero también es una canción con un mensaje de liberación muy potente que contrasta con la atmósfera melódica suave.

Pues, siento que la psicodelia se presta mucho para los contrastes. No solamente por el género en sí, sino también porque a la gente que le atrae le gustan mucho esos contrastes porque, posiblemente, ellos y ellas los han vivido. 

Entonces, en esta canción en particular fui muy intencional al escoger este contraste. ¿Por qué? Porque estar en una relación de ese estilo se puede sentir a veces hipnotizante y que no tienes tanta claridad al respecto de lo que está sucediendo, incluso es un poco confuso. Por lo tanto, puedes sentir una emoción muy hermosa en esa relación, pero también una no tan bonita. Esa es la capa musical que sucede en esa canción. 

Mientras que, lo que quise hacer con la letra es darle la presencia a un mensaje muy consciente al respecto de lo que se tiene que hacer y de lo que tiene que suceder, a pesar de que estés viviendo un mundo interno confuso con emociones muy bonitas y también bastante feas. 

¿En las otras canciones de “Overflow” también optaste por los contrastes? ¿O qué buscas transmitirle a tu audiencia con tu nuevo proyecto musical?

Hay algunas canciones con contrastes que son muy similares a los que te acabo de comentar, porque el concepto del disco es, básicamente, la autoexploración. Atravesar un proceso individual de sanación y entender qué es lo que sucede en el mundo interno de uno. De esta manera, comprender cuáles son no solamente las herramientas, sino los pasos que tenemos que tomar para estar bien con la idea de que es algo que nunca se termina, es algo que sigue creciendo y que se sigue expandiendo. Ese proceso de exploración es algo continuo, que nos acompaña toda la vida. 

Entonces, basándome en ese concepto, definitivamente sí hay algunos momentos de contraste, pero también hay muchos momentos de mucha claridad, de añoranza y hasta otros de empoderamiento. Siento que sí hay de cierta manera una fluctuación y un sube y baja emocional, pero todo está atado a la autoexploración.

Claro, el primer sencillo que sacaste es “Times They Change”, que habla de un cambio interno, luego sale “Emancipate” que es sobre soltar lo malo. Es como si estuvieras construyendo un camino hacia este proceso con las canciones. ¿Por eso se titula “Overflow”? ¿O por qué el nombre? 

Se titula así por la canción que escribí que también se llama “Overflow”, la cual va a estar, obviamente, en el álbum. Su letra habla de que he vivido un montón de cosas y he aprendido un montón de ellas, pero que aún me falta vivir más para poder sentir que me expando. Es un proceso en el que, sí, he vivido muchas cosas, pero todavía estoy muy emocionado por seguir viviendo para llegar a ese momento de expansión. 

Finalmente, ¿entonces se podría decir que decidiste lanzar el álbum ahora porque sientes que estás más cerca de ese momento en el que finalmente podrás simplemente fluir? 

Sí, totalmente. Al final, intento hacer que mi vida sea un proceso para liberar mis emociones, entonces, sin duda este era el momento de este disco. No solamente porque ya estaba listo el álbum como tal, sino porque yo ya estaba listo para compartirlo. Me tomó bastante tiempo agarrar un momentum individual en torno a mi creatividad y en cómo le doy forma, pero justo ahora sí simboliza el tiempo en el que esa creatividad puede ser expresada.

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