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Zoe Gotusso: “La música es más grande que yo. Los clásicos son enormes, y yo me saco el sombrero a merced de la canción” [ENTREVISTA]
La gran artesana de canciones, después de consolidarse con dos discos de canciones propias, redescubrió y estudió la tradición melosa de Roberto Carlos y se arriesga a lanzar Detalles, un álbum de ocho canciones reinterpretando la obra del cantor brasileño a pesar de la desconfianza de la industria de su decisión de tomar ese camino.
Por: Lucero Otero
Publicado el: 20/12/2025
La voz es el único instrumento musical que está indefectiblemente conectado con la persona que la porta, y la voz de Zoe Gotusso, esa que ya identificamos con la calma y la dulzura, es su gran don y la gran protagonista de cualquier canción que interprete, sea propia o ajena. Una voz que dice sin dejarse apurar, que se impone por su intención paciente de proyectarse. Algunos de esos valores atribuibles a su instrumento están en la personalidad misma de Zoe y hasta algunos se acentuaron en el proceso de concretar su último proyecto, Detalles, un álbum integrado en su totalidad por versiones del dandy brasileño que nuestras abuelas adoraban, Roberto Carlos. En principio, la propuesta no generó mucha emoción en quienes la rodean y, Zoe, efectivamente, sin dejarse correr y con la misma intención y convicción, confió en su propia mirada de reinterpretar la elegancia y melosidad del grande brasileño con una producción bien contemporánea.
Después de haber regado los primeros brotes de su carrera haciendo covers con su banda Salvapantallas y luego de recolectar grandes frutos con los discos Mi primer día triste y Cursi, donde destacó como compositora, Zoe vuelve este año a los covers que, en realidad, prefiere llamar “versiones”. Con este proyecto, la artista se replantea un prejuicio que tenía en el pasado sobre tocar canciones de otros, y así lo confiesa: “Me daba mucha timidez que me vaya bien con canciones que no son mías”. Hoy, reconoce que, quien interpreta, de alguna forma es autor de esa apropiación nueva de las canciones. Así, su voz tiñe de colores nuevos a las ocho canciones que componen el EP que compone muchos clásicos populares y memorables que ya guardamos en nuestro imaginario musical latinoamericano.
Luego del lanzamiento de Detalles el 20 de noviembre, sumó más fechas de su ciclo de “pequeños conciertos” que comenzó en mayo, con base en el Teatro Xirgú, ubicado en San Telmo, uno de los venues más antiguos y pintorescos del barrio San Telmo, en Buenos Aires. Fueron 18 conciertos sumamente intimistas, con una apuesta estética muy cuidada, colorida y toques performáticos. Cerrando el año en nuestra conversación, la artista se mostró especialmente tranquila y satisfecha con la decisión que tomó y expresó que tiene mucho sentido para ella haber concretado este proyecto en este momento de su carrera. Zoe también se dejó llevar por reflexiones sobre el momento de la música contemporánea, el valor de los clásicos atemporales, qué lugar se les da a la industria de hoy, la importancia de estudiar a los grandes y de “nutrirse de cosas ricas”.
Con este nuevo disco, con versiones de Roberto Carlos, ¿cómo es para vos volver a hacer covers, que es con lo que empezaste, después de haberte consolidado como compositora con dos discos?
Me gusta que arranques así, porque yo lo explico muy largo, pero total lo que decís, es con lo que empecé. Es muy lindo, porque me encuentra en otra edad. Te diría que, gracias a los covers, arranqué, me enganché con la música, disfruté, a tal punto que hice tantos que los empezamos a usar con Salvapantallas y les fue muy bien. Yo renegué mucho de los covers, y voy a empezar a reemplazar la palabra “covers” por “versiones”. Me tocaba el ego, porque yo quería componer. Empecé a viajar a La Plata, a Buenos Aires, por los covers, por las versiones, y todos las aplaudían, porque son clásicos. Después, yo presentaba una canción mía y no me la aplaudían y, a esa edad, tenía más inseguridad, sentía que mis canciones no estaban buenas.
Con el tiempo, hoy que vuelvo a hacer versiones siendo más consciente, bancándomela, eligiéndolo y corriendo a conciencia mi ego de autora al lado. Me parece increíble, porque en todo este recorrido, desde Salvapantallas hasta acá, hice muchas canciones mías, pero también hice muchas canciones que no son mías donde puse la voz. Me parece que pasa algo muy mágico y potente. Es algo muy interesante de hacer como música o como una persona que se dedica a esto y tiene un taller y un oficio. Me parece nutritivo para mí cantar canciones que no salieron de mí, porque simplemente es rico en condimentos, porque no los tengo. También me parece que hasta me aterrorizó un poco la idea de aceptarme y bancarme hacer este proyecto, porque me enfrento un poco con el ego mío, de querer hacer todo, de querer poner la cara, que el cartel diga mi nombre, hacer la nota, hacer el show, escribir la canción, tener las ideas… Y con el tiempo me doy cuenta de que es cualquiera eso, que uno no puede controlar tanto, y que también soy una voz, me pasa cuando pongo la voz en canciones que yo no escribí. Así que me parece más consciente, muy nutritivo, aunque desafiante también.
Siento que, en otras palabras, estás diciendo que igualmente sos autora, interpretando.
Totalmente. También me parece que… Voy a hablar así como si hablara con una amiga, en criollo, o con mi vieja. Yo no elegí la voz que tengo. A mí me dicen mucho “hay algo especial en tu voz” o “duermo a mi bebé con tu voz”. Por ejemplo, hoy subo a un avión de Aerolíneas Argentinas y están pasando mis canciones. Hay algo con la voz que lo quiero hablar como si yo no fuese Zoe, porque no es mi mérito, es algo que me tocó, una de esas cosas que te da la vida. Yo antes me lo quería guardar a eso y ponerlo solo en mi obra. Pero esto también es mi obra. Yo maduré un poco, me di cuenta gracias a Diego [Mema], cuando yo tenía 22, de que Mercedes Sosa no era escritora, pero sí es escritora, porque escribe desde la voz. Me parece que es un nivel de apertura que nadie lo hace acá, porque yo tengo un montón de amigos que están haciendo música meten una versión en su disco y la camuflan como para que no te enteres. Es un desafío bancarse la parada y ponerte un año o dos a escribir y a reinterpretar. Es osado, no lo quiere nadie. A mí nadie me lo recomendó, nadie me bancó mucho en este proyecto, pero no me importó mucho, yo lo quería hacer y estoy recontenta con hacer mi camino y que no me importe nada. Esto me importó mucho hace mucho tiempo y me daba mucha timidez que me vaya bien con canciones que no son mías. Así que estoy como autora reescribiendo desde otro lugar. Ya fue, estoy contenta. Aparte la música es más grande que yo, los clásicos son enormes, y yo me saco el sombrero a merced de la canción. Obviamente, también estoy afilando el lápiz y tengo ganas de escribir, estoy escribiendo, pero yo quería ser creativa desde la producción y cantar algo que no sea mío. Estoy contenta con este proyecto, que es una friqueada.
Justo que mencionás que tuviste ese prejuicio en el pasado con hacer versiones, cuando escuché Detalles por primera vez, yo no había leído nada, no sabía que eran versiones de Roberto Carlos, y los únicos dos temas que reconocí fueron “Un millón de amigos” y “No te apartes de mí”. Yo iba en el tren escuchando el disco y sonó “Un millón de amigos” al final, que es un clásico total para nosotros, pero con tu voz de protagonista escuché con atención lo que dice y pensé “guau, esta letra es espectacular”. Entonces, sí, son canciones que ya están escritas, pero volvés a revalorizar también algo que tenemos ahí cerca.
A mí también me pasó lo mismo que a vos, yo entiendo perfecto el porqué de haber hecho este proyecto. Es como cuando tenés una idea y vos tratás de empapar al otro con la idea y el otro te mira con cara de what the fuck, hasta que le explicaste 15 veces y recién ahí te entiende. Yo soy experta en ir con mi idea. Soy muy insegura y tímida, pero en ese pilar siempre fui muy con la mía. A mí me hace mucho sentido estar cantando estas canciones. Primero, porque jamás lo analicé, simplemente, así como a vos te habrás emocionado en el tren o dicho “qué lindo”, a mí me pasó eso hace dos años escuchándolo. Alquilé una casa en El Tigre, puse unos discos que tenía el dueño de la casa, porque no me caía una puta canción, y dije “bueno, voy a escuchar, voy a estudiar unos temas”. A mí me encanta sacar temas, y siempre eso es muy rico para después hacer. Me empecé a obsesionar, me pareció increíble, se me puso la piel de gallina, me emocioné… Hace mucho no sentía eso, porque también la música me dio mucho, y cuando te dan tanto, no podés generar el placer adrede, porque no es algo natural de hacer. Yo, la verdad, desde el vacío y el no saber qué hacer, escuchaba música. Volví a sentir con esas canciones [de Roberto Carlos]. Y parecía como si estuviera estudiando y haciendo una especie de clínica de composición. Yo no suelo hacer eso, parezco como una nerd, pero no es que yo me ponga a estudiar un disco y una discografía tan así. Y terminé haciéndome cargo de que lo tenía que cantar. A mí todo esto me hace mucho sentido, hay algo amoroso en Roberto Carlos, hay algo dramático, cursi… “Yo quiero a mi hijo pisando fuerte”. “Un millón de amigos” es hermosa. Yo siento que mis canciones son así. Me ha pasado de leer canciones mías en texto y decir “qué desnuda que estoy, qué dramática”.
Sí, como si pudieran funcionar como poemas en sí mismos.
Ojalá que sí. Roberto Carlos es un dramático, es un dandy, y yo si venís a un show mío, siento que un poco también lo soy. Me parece que hay algo divertido en que hoy lo cante yo y no un chabón. Hay dandies hoy. Bad Bunny supongo que también es otro dandy, aunque tenga otro lenguaje y otro vocabulario. Roberto Carlos repartía y sigue repartiendo flores en sus shows, y yo siento que en mis conciertos hay algo de esa elegancia. Mi estilo siempre fue por ese lado, más cerca de repartir flores o decirte algo, un elogio, que hoy he es tildado como cursi. A mí lo cursi me parece top, por eso también le puse así a mi otro disco, fue una manera de abrazarme. Me hace sentido y me parece gracioso también estar cantando estas canciones tan grandilocuentes con mi novia en la producción, que también es una chica, también colaborar con Juliana Gattas y hacer el dúo que hizo Vicentico con su mujer con Rigoberta… Me parece un poco gracioso y también me hace bien.
Te escuché decir que colaborar con otros artistas, o incluso tocar canciones de otros, es como mezclar colores, teñir la música de otros y dejarte teñir por eso también. Ahora que mencionás los shows, relaciono eso al colorido de las puestas que armás. Me encantan los lunares, las rayas, los colores que usás… Siento que tu color está ahí, el color tuyo que vos le podés aportar a esa música hoy desde algo muy personal.
Sí, total. Fueron de los últimos conciertos, con lunares, muy de los 60 y 70. Como que las canciones eran imágenes. Estoy recontenta con este disco y con ese concierto. Estoy bien, siento que estoy en un momento de mi carrera un poquito más grande, no me quiero hacer la grande porque tengo 28, pero soy un poco más grande que cuando tenía 18 y empecé a tocar en bares y con Salvapantallas. Me siento más tranquila, porque no me creo tan importante. Estoy más consciente y más tranquila. Supongo que no es lineal tampoco, pero hoy estoy tranquila y contenta con el disco, no estoy esperando tampoco que pase algo.
A nivel compositivo, recuerdo haber escuchado que fue Santaolalla el que te recomendó no solo escuchar canciones de otros para mejorar tus composiciones y aprender cosas más técnicas capaz, sino también tocar, tocar canciones de otros. Capaz pasó poco tiempo, ¿pero sentís que aprendiste cosas a nivel técnico que no aplicabas a tu propia música y que puede ser que en un futuro te sirvan?
Obvio que sí. Yo también estoy curiosa de ver si escuchás un poco de Roberto en la música que estoy haciendo ahora. Igual da la casualidad de que con la música que estoy haciendo ahora es la primera vez que estoy componiendo más desde más un groove, como la batería y el bajo. Yo siempre compuse desde la guitarra, entonces eso ya está cambiando, estoy como más alternativa incluso. Pero yo creo que sí, que somos lo que comemos. Si vos comiste una película, fuiste a tal juntada con esta gente… Somos muy porosos, siempre lo supe. Está bueno a veces ver porquerías y consumir cosas más obvias, pero está bien a veces apagar un poco la tele, porque es importante comer rico. Yo me lo pienso siempre. Para sentirme bien conmigo en mi casa un domingo, feriado, ni idea, trato de comer rico. Y, para mí, haber estudiado este tipo, ha sido rico. Por eso está bueno alimentarse bien. Parezco una pesada, pero bueno, me parece clave.
Yendo un poco más a lo que mencionábamos de las canciones atemporales, ¿qué te pasa a vos como escuchante? Todos tenemos nuestras bandas raras o más experimentales que nos gustan, bandas de nicho con las que te obsesionas a veces, ¿pero qué sentido le das hoy vos a la canción atemporal? ¿O qué artistas creés que nos dan hoy canciones atemporales como para pensarnos en una tradición que pueda tener nuestra generación?
Yo también me lo pregunto. Siempre tengo cuidado, porque son colegas, también es gente que está haciendo algo por la música. Yo no soy hater, siempre fui muy fan del trabajo, del oficio, del que hace, entonces me chupa un huevo, me importa que lo hagas, el resto después se ve. Pero bueno, también a veces mi novia me reta y me dice que tengo que ser un poco más crítica y decir qué pienso de esa obra. Me pregunto a veces por estas grandes estrellas, tipo Karol G, que tiene un temazo que dice “¿qué hubiera sido si antes te hubiera conocido?”. Yo no escucho Karol G, pero ese es un temón. Yo creo que ese tema, si somos viejos y en 15 años estamos en un año nuevo, yo creo que quizás lo pongo, no otros de Karol G, y quizás hay muchas Karol G. Lo que yo me pregunto es que en el main hay mucho de lo mismo. Duki, por ejemplo, tiene muchos discos, muchas canciones, y siento que muchas van a quedar y otras pasar. No hay lugares en los clásicos para tantos. Y me pregunto a veces si esos son clásicos, si es el consumo que funciona más rápido. No lo sé, nadie tiene la fórmula y creo que no la hay tampoco. Supongo que también los clásicos tienen mucho que ver con la historia y el contexto, más que con solamente la canción y la calidad. Después también pienso, qué sé yo, en Milo J. Yo tampoco escuchaba Milo, pero el disco que sacó me pareció muy hermoso, tiene música muy hermosa. La canción “Niño” me parece muy hermosa. Después también tengo mis cositas, escucho mucho Cocteau Twins, que es una banda que me gusta mucho. Ya hay cuatro discos que me los mastiqué muchísimo hace meses, ya me los conozco y sé cuáles me gustan de cada disco. Ese tipo de obsesión tengo ahora con Cocteau Twins, también Cerati solista… Estoy como más alterna.
Mucho pedal.
Mucho pedal, mucho delay, mucha cosita. Estoy más ahí yo, pero bueno, si me preguntás por quiénes están dándonos clásicos… No lo sé. No sé cómo abordar esta charla porque no tengo la varita realmente, pero es una cosa que también me pregunto. A veces pienso que una cosa son los hits, de lo que hablaba primero, y creo que otra cosa son los clásicos. Los clásicos tardan más tiempo. Mi música no funciona tan rápido. Funciona a nivel números, pero tarda más tiempo en hincar a las personas, hinca de otra manera. No soy una artista que saca un tema y suena en las radios de los autos. No soy el mainstream, a veces lo habito y a veces me voy. Cuando saqué mi primer disco, “Ganas” fue la canción que más picó rápido, pero hoy está pasando que “María” es una canción que está volviéndose más clásica, por así decirlo. Y lo entiendo perfectamente, porque me acuerdo que cuando tuve mi reunión con Sony, les resalté “María”. Y me dijeron que era más lenta, que solo era voz y guitarra… Y el tiempo me dio la razón. No es lo mismo un hit, yo no soy una hitmaker. Ojalá que nos volvamos a ver en tres décadas, esté tocando en un teatro espectacular y de cada disco tenga un clásico. Con eso yo estaría muy feliz.
A mí me encanta el hecho de que vos hagas canciones, canciones que puedan cantar muchas personas de diferentes edades, de diferentes lugares. Siento que un tema como “Superpoder” es una canción superatemporal. Justamente estos días que estuve escuchando tu música también estuve escuchando mucho a Gustavo Pena y sentí que debía haber una conexión ahí.
Obvio, amor.
Como te decía, “Superpoder” me parece un tema que puede ser un clásico. Él no fue un artista para nada popular, pero que tiene canciones como “Quisiera despertar un día” que probablemente voy a escuchar de acá a 30 años y me voy a seguir largando a llorar.
Obvio. Yo escuché mucho a Gustavo Pena, y lo estudié mucho también en la pandemia. Muchas de las canciones de Cursi, no es que vienen directamente de ahí, pero en esa época yo me aprendí unas buenas canciones de él. Los temas de Gustavo Pena son como moños, o sea, algunas son más fáciles, porque es también medio juguetón, pero algunas tienen unos acordes medio loquis. “Superpoder”, por ejemplo, no es una canción que te subiste a un taxi y funcionó, pero cautiva mucho a la gente. Cada vez que hay un domingo, un día de la abuela, o una abuela cocinando, me la manda. Entonces me parece que también hay algo interesante cuando hablas de algo más universal, como hablar de una abuela. Cuando vos tocas temas que son universales, la gente se los hace propios, y es cuestión de tiempo que, un día, en una publicidad, alguien quiere usar una canción y no hay mucha gente haciendo canciones muy cursis a la abuela. Me escribió Piñon Fijo para cantarla, ¿entendés? El otro día hablaba con Topa también. Para mí, hay cosas que tardan más tiempo, como que se hornean más lento y hay que darles su tiempo.
A modo de cerrar el año, no sé si inevitablemente hacés como una especie de resumen, o de retrospectiva. Te escuché decir hace poco que, para vos, ser artista es desarmar un poco lo que está armado. Más allá de la música, que siento lo que hiciste con este último disco, a nivel industria en este tiempo que vivimos hoy, ¿qué sentís que tenés que desarmar o que tiene que desarmar un artista de cómo están armadas las cosas, más allá de lo que vos podés hacer con tu música?
Sí, sí, obvio, obvio, me sale inevitablemente pensar en el proyecto que acabo de hacer, Detalles, porque nadie quería que lo hiciera. Ahí siento que estoy desarmando y me estoy bancando la parada un montón. Son mis socios y me recontrabancaron una vez que elegí bancar la parada, pero cuando se los conté, les sorprendió mucho. Yo los entiendo, quieren que yo haga mis canciones como “Ganas”, “María” o “Cuarto creciente”. Todo bien, pero yo quería hacer esto. Para mí eso es desarmar, lo que pasa es que no lo ven al toque, tarda tiempo en que pase algo con una de las canciones y ellos entiendan. Es ese laburito, que tarda mucho. Porque estamos haciendo música, pero la industria hace negocios. Entonces esta gente que hace negocios quiere el resultado ya, y hay cosas que no son así. Entonces para mí eso es lo que siento que voy desarmando, y siempre tardo tiempo. Como ahora con “María”, que le va mucho mejor, y yo lo dije hace cinco años. Lo mismo con “Carta para no llorar” con Julián [Kartún] que para mí era muy bueno, pero me decían que era muy “Zoe”. Bancar esas paradas para mí es desarmar, ir con la mía y hacer lo que se me cante siempre. Aunque lo digo así toda segurita, pero cuando estaba por salir el disco rezaba para que no la pifie. Es como el que propone un lugar para comer, que cuando están ya por llegar todos dice “ojalá que no la pifie y que esté rico”. El que propone tiene que bancársela un poco.
Después, la verdad es que no sé si podría contestarlo a nivel más de industria. Justamente como estamos con tu pregunta y querés que yo llegue a una certeza, es probable que cuando llegue ya va a haber que desarmarla de nuevo. Pese a que yo soy música y estoy con estas personas trabajando en esta industria, hoy yo veo a la industria, y al mundo también, muy cortoplacistas. Prendo Netflix y las primeras ocho pelis… Bueno, ya prendo Netflix en vez de leer un libro que tarda más. Todo está hecho para que pongas play y sea fácil. Las casas se hacen más fácil. A mí me cuesta un montón eso, y creo que a un montón nos angustia un montón. A veces también es el baile que está pasando, y lo tengo que bailar. Yo soy muy pesimista al respecto, pero, a pesar del pesimismo, me considero optimista, porque sigo confiando en las canciones, en las buenas semillas, en el buen trabajo y en comer bien, como te decía antes. Creo que la industria está en un momento muy boludo. Cuando pasan, las crisis son realmente oportunidades, porque te cansas, porque este monotema. Somos humanos y somos también muy obvios, nos vamos a cansar, entonces ahí emerge como otra cosa que faltaba, la necesidad. Por eso sigo optimista también, porque el terreno está tan así, que es el momento perfecto para ponerte y tocar un temón en la guitarra y romperla. Muy poca gente lo hace, o sea, vas a los Latin Grammys, y bueno, hay grandes artistas ahí, mucho talento, pero está más obvia la cosa, aunque no es algo lineal.
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