Tyler Ballgame: “Creo que hay formas de liberarse del sufrimiento, una de ellas puede ser la música” [ENTREVISTA]

El cantante estadounidense presenta su álbum debut, “For the First Time, Again”, en el que recupera el espíritu del rock clásico de los años 60 y 70 para abordar el amor, la apuesta personal y la necesidad de habitar el presente.

Tyler Ballgame presenta “For the First Time, Again”, su álbum debut de estudio, que ve la luz este 30 de enero. Producido por Jonathan Rado y Ryan Pollie, bajo el sello Rough Trade Records, el disco fue grabado con técnicas analógicas y una sensibilidad vintage, y se mueve entre el rock clásico, el indie y el americano.

“For the First Time, Again” llega tras un período de transición acelerada en la vida y carrera del músico. Tras mudarse de la casa de sus padres —en Nueva Inglaterra— a California, su 2024 estuvo marcado por una intensa actividad en vivo y la publicación constante de canciones propias. Un año más tarde, ese proceso desembocó en la firma con Rough Trade Records y en la grabación y producción de este disco debut que, lejos de plantearse como un punto de llegada, se presenta como un momento de afirmación creativa para Tyler, en el que la colaboración, la producción y el trabajo colectivo ocupan un lugar central en el desarrollo de su sonido.

En esta entrevista, Tyler Ballgame reflexiona sobre ese proceso, el aprendizaje que implicó dar el salto a un sello discográfico y la experiencia de llevar su música a escenarios de Estados Unidos y Europa, así como sobre el presente creativo que atraviesa y los caminos que se abren a partir de este nuevo lanzamiento.

Ya está entre nosotros tu álbum debut, “For the first time, again”. Así que, antes que nada, felicidades.

Muchas gracias.

Tuve la oportunidad de escucharlo estos últimos días y me parece una obra maestra. En cuanto a géneros, tu música es una mezcla de rock clásico, indie y americano, acompañada de historias muy dulces y melodías que emocionan. Creo que tanto esa mezcla de géneros como tus mensajes le dan a tu música mucha sensibilidad. ¿Qué es lo que quieres comunicar con este sonido retro y entrañable?

Bueno, creo que la comunicación lo es todo. Este álbum nace desde el deseo de ser aceptado, tanto como persona (en el sentido de tener un propósito profundo y sentirme alineado conmigo mismo) y como artista (que las personas escuchen mi música y sea un valor en sus vidas). Entonces, siento que [el álbum] gira en torno a la conexión, al deseo de conectar. Ese es el gran goce de la música, ese valor sagrado que tiene y que nos libera. Es mágico.

Claro, es así. En relación a lo que mencionas, te has mudado a Venice Beach, y entiendo que esto te abrió los ojos ante la naturaleza del riesgo y el apostar al potencial que tienes. Esa es la experiencia que le dio luz al álbum, básicamente. Justo que hablabas de la conexión con quienes te escuchan y el goce de la música, ¿cuál es el mensaje central que te gustaría que reciban los escuchantes del disco? Tanto a largo plazo como en tiempo presente.

Creo que hay formas de liberarse del sufrimiento, una de ellas puede ser la música o simplemente no escuchar a las voces de tu cabeza. Creo que un 90 % del sufrimiento humano se debe a las conversaciones que tenemos internamente con nosotros mismos, a pelear con nuestras expectativas o a situaciones del pasado que ni siquiera fueron reales. Por eso, las experiencias con la música, el expresarse mediante una actividad creativa o trabajo artesanal, o la que sea de las cosas que podemos hacer los humanos, nos llevan a vivir profundamente el momento presente. Ese es el mensaje central que quiero transmitir, que eso es algo que está disponible para todos y que no tiene nada que ver con la religión ni nada por el estilo, sino con la química del cerebro. Podemos liberarnos de ese sufrimiento que nos atañe y nos paraliza en lugares donde no queremos estar. Yo creo que la música es una gran maestra en esta cuestión.

Totalmente. Me identifico con lo que dices del momento presente. Hablemos un poco más sobre tu experiencia. Te has criado con tu madre, que estudió música clásica, y tú también has estudiado composición en Berklee. ¿Estas experiencias te ayudaron a encontrar tu propio estilo más rápido? ¿O, más bien, te generaron la presión de “hacerlo bien” desde el principio?

Definitivamente son experiencias que influyeron en qué cosas me interpelaban de joven. Creo que cuando somos adultos, una gran parte de nuestra identidad ya se concibió en esos años clave de cuando te enfrentas a la sensibilidad y el aprendizaje sobre el mundo. De niño escuchaba mucha música clásica, escuchaba mucho a Los Beatles ‒—estoy obsesionado con Los Beatles, siempre lo estuve—, también la música del teatro musical. Creo que mi sonido es en verdad una mezcla de esa música clásica y teatral con el rock más clásico de Los Beatles. Todo eso se remonta a cuando yo tenía entre cuatro y siete años y comencé a nutrirme de todo eso. Y mi mamá nunca me metió presión con respecto a la música, ella siempre tenía la sensación de haber encontrado un tesoro. Le encantaba cualquier cosa que hacía y me apoyaba en todo. No fue alguien que me controlara o me exigiera que desarrolle mis habilidades ni nada de eso. Era muy relajada.

Qué bien. Parece una buena experiencia, entonces. Por otro lado, “Ballgame” es, de algún modo, tu apellido artístico. ¿Qué emociones o imágenes querías transmitir a las personas cuando escuchan esa palabra? ¿Y cómo crees que se conecta con la música que estás haciendo?

Creo que el béisbol [de “ballgame” en inglés] es algo inherentemente estadounidense u occidental. Siento que hay algo de la identidad estadounidense que está al frente de la cultura occidental, que acoge a mucha de la música que amo que existe en ese intercambio transatlántico. También, al haber crecido en Boston, donde Teddy Ballgame fue uno de los grandes bateadores de béisbol, hay una conexión que se da muy naturalmente. Fue como un chiste hacia mí mismo cuando no me estaba yendo tan bien, y también representa algo en lo que siempre tuve un don. El nombre concentra la relación con el contexto de donde vengo y también este tire y afloje del intento de encajar en este mundo que nos contiene.

En relación a eso, dices que no estabas en un buen momento cuando elegiste ese nombre, pero ahora sí lo estás. De hecho, el título del álbum, “For the First Time, Again”, sugiere un “volver a nacer”. ¿Qué significado tiene el título para ti?

Sí, definitivamente el álbum tiene temáticas de cierto renacer. Yo lo asocio más a la naturaleza permanente que tiene el amor. El amor nos encuentra y nos abandona muchas veces en la vida, y no solo el amor romántico, aunque también ese tipo de amor. Si perdemos a alguien importante para nuestra vida, ya sea que la vida misma los aleje o que fallezcan, nos aferramos al amor de esa persona que se va, nos amarramos a la forma que queda de ese amor. En realidad, creo que ese amor que está ahí nunca se va a ninguna parte. Nos rodea, está en todas las cosas y es lo que nos conecta entre nosotros. Siento que es como la portada del álbum, que tiene un frutal. Tal vez piensas que un árbol muere en invierno, pero después vuelve a tener frutas. Es como una magia cósmica. Yo creo que el amor es así.

Con relación al álbum, que tuve la oportunidad de escucharlo antes del lanzamiento, noté grandes contrastes. Por ejemplo, “Down So Bad” tiene una energía más ligada al rock, más acelerada. Después, “Got A New Car” resalta por los arreglos orquestales de los instrumentos y me recordó un poco a Los Beatles. Y “Goodbye, My Love” es más una balada romántica. A pesar de esos contrastes, el álbum se siente como una única historia emotiva. ¿Cómo hiciste para trabajar la creación de todo el concepto? ¿Qué te ayudó a reunir todas estas influencias en el mismo universo del álbum?

Creo que es un testamento del vocabulario compartido entre [Jonathan] Rado, los músicos involucrados y yo. Fue un acto de amor que nació de la música que amamos; amamos a Simon and Garfunkel, amamos a Los Beatles, amamos a The Doors, amamos a Roy Orbinson, amamos a Elvis, amamos a Joan Armatrading. Todas esas cosas que se juntan y se mezclan pasan por el prisma de tu experiencia personal y se transforman en algo nuevo, es como una especie de alquimia; también es un testamento del proceso que atravesamos. Fueron probablemente dos sesiones en un período de seis meses, de dos o tres días cada una. Entonces decíamos: “Si hoy toca ir a lo de Rado, debemos terminar dos canciones”. Lo grabamos casi todo en vivo y en cinta, entonces no hubo muchas idas y vueltas con los sonidos, o largos ratos de tener que cambiar las cosas. En realidad, si creíamos que algo ya estaba listo, genial, avanzábamos con otra cosa. Esa forma de trabajar hace que el álbum se sienta bien instantáneo y humano. Hay errores que quedaron ahí, y me pone contento ver cómo quedó todo unido y que la gente lo sienta consistente también.

Sí, también creo que fue algo muy natural, se siente de esa forma. En 2024 grabaste y publicaste canciones como “Help Me Out”, “Sarah” y “Radio”. Tan solo un año después, firmaste contrato con un sello, Rough Trade Records. ¿Cuál dirías que fue el mayor aprendizaje sobre tu carrera artística que te dio esa transición tan rápida?

Creo que nadie se salva solo, que la ilusión del éxito individual es eso: una ilusión. Creo que hay una presión muy grande por ser independiente y convertirte en una fuente creativa sin fin. Las personas que trabajaron en esto son probablemente entre 20 y 30 y todas sintieron que el proyecto también se alineaba con los caminos personales de cada quien (sean mis compañeros de piso, el equipo audiovisual, mi manager, el sello o las personas que colaboraron en crear mi música), se trata de una gran fuerza vital que empuja hacia la misma dirección. Yo creo que es así como puedes hacer algo especial de verdad. Al menos, así es como se dio todo esto.

Definitivamente, todos esos arreglos orquestales no puedes hacerlos solo, como decías. Ahora faltan pocas semanas para el lanzamiento del álbum y la gira por Estados Unidos y Europa. ¿En qué has estado enfocado estos días? ¿Qué es lo que más te emociona de esta nueva etapa que está por comenzar?

Lo que más me emociona es viajar. El año pasado giramos muchísimo, tocamos como en 70 u 80 shows. Si miro hacia el futuro, digamos que esta será la nueva normalidad para mí. Estar de gira y tocar es mágico. Todo lo que te molesta, como “Uh, estoy cansado en la camioneta” o “Uf, hace tres días no como una ensalada” lo compensas luego. A la noche todo se transforma en algo mágico cuando estás tocando frente al público que está ahí. Es muy especial. Son una experiencia y un trabajo muy excepcionales, y quiero más de todo eso. Estoy ansioso por seguir escribiendo, grabando el próximo álbum, por sumergirme en ese nuevo proceso. Estoy enamorado de todo eso.

Se nota que se trata de un proceso increíble. Para la grabación de ese segundo álbum, ¿hay algún sonido o instrumento que no utilizaste en este y que te gustaría incorporar?

Sí. Estoy trabajando con Jeff y Jeanette de Rough Trade y con Rado para ver quién hará arreglos de cuerdas para el próximo disco. Será muy bello tener una sección de cuerdas, es algo que siempre me gustó de la música con la que me crié. Es un gran paso a dar, así que creo que va a haber cuerdas en el próximo disco. 

Qué genial. Parece una buena idea. ¿Sientes que la música te está ayudando a sanar algo? Antes mencionabas lo importante del momento presente y el goce de la música.

Sí, como muchos artistas, creo. De niño, la gente me halagaba mucho por mis dones musicales, pero también me han lastimado cuando yo necesitaba que me presten atención de esa manera, sea por problemas de abandono o de déficit de atención. Soy como un trompo que fue lanzado al mundo para que gire a su manera, buscando validación de los demás de esa forma y, a su vez, teniendo el privilegio de tener estos dones. Supongo que todos cargamos con situaciones de ese estilo en nuestras vidas, pero así son las que cargo yo.

“For the First Time, Again” condensa ese impulso de volver a sentir, de habitar el presente y dejar que la música haga su trabajo. El álbum ya está disponible en plataformas digitales. Escúchalo aquí:

Traducción al español: Lucero Otero

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