Gurriers: “Todo es político tus sentimientos, cómo vistes, cómo comes, a quién amas, cómo piensas” [ENTREVISTA]

En una charla sobre el peso de la actualidad, el vocalista de Gurriers detalla cómo su nuevo disco transforma la ansiedad global en un acto político. Un registro urgente que abandona la queja unidimensional para sacudir la anestesia moderna y recordarnos que, ante el caos, la empatía es nuestro mayor desafío.

Cuando la banda irlandesa Gurriers debutó, su sonido crudo los posicionó rápidamente como una de las voces más viscerales de la efervescente escena punk de Dublín. Pero el mundo cambia rápido, y los escenarios también. Tras un torbellino de presentaciones en Glastonbury, Wembley (abriendo para Kneecap) y foros cada vez más grandes, el cuarteto formado por el vocalista Dan Hoff, los guitarristas Ben O’Neill y Mark MacCormack, el baterista Pierce Callaghan y el bajista Charlie McCarthy, se dio cuenta de que su nuevo material necesitaba abarcar más espacio, literal y metafóricamente.

El cambio más significativo ocurre en la pluma de Dan Hoff. Fiel a su costumbre de absorber frases del entorno —citando en este disco desde Samuel Beckett y Kurt Vonnegut hasta Slavoj Žižek—, el vocalista ha dado un giro hacia adentro.

A través de la furia post-punk salpicada de industrial, grunge y elementos de la cultura hip-hop, Hoff nos entrega una radiografía brutal del presente. En Nobody’s Coming To Save You, lo íntimo es innegablemente político. El disco navega entre la insaciable fiesta punk hedonista de «Party Lines», la vulnerabilidad cruda sobre la salud mental en «Drones», y el melancólico anhelo de «Today’s Not Enough».

Previo a este esperado lanzamiento, charlamos con Dan Hoff sobre el peso de la modernidad, la presión de complacer a la industria, el privilegio de apagar las noticias y por qué, en tiempos de caos, empujarnos fuera de nuestra zona de confort es el único camino que queda.

Para empezar, ¿cómo crees que la política moderna impacta tu sonido?

Creo que es algo ineludible. Estamos constantemente conectados, viendo cómo los políticos y las políticas en general empeoran. Ese tipo de preocupación y enojo provoca una reacción que, felizmente, canalizo en la música y la composición; para mí, es algo catártico.

Siendo de Dublín, una ciudad y un país con un enorme peso cultural donde la gente suele alzar la voz, noté que en tu nueva canción «Pins» hablas sobre la necesidad de complacer a los demás. ¿Crees que la industria musical te empuja a complacer a la gente, o viene de un lugar más personal?

Para «Pins», es algo muy personal. Sí existe un aspecto en la música que se siente como complacer a los demás, especialmente cuando empiezas a escribir para tus fans y ya no para ti mismo. Supongo que esa es una forma de verlo, pero en esa canción abordo un rasgo más negativo que tengo. Cuando te conviertes en alguien que busca agradar a todos, la gente espera mucho más de ti, y con el tiempo es difícil cumplir con esas expectativas. A veces es un camino oscuro en el que sientes que nunca estás haciendo lo suficiente por los demás.

Con las canciones de este nuevo álbum, ¿cuál es el impacto principal que esperas tener en quienes lo escuchan o en quienes te están descubriendo a través de él?

Primero y principal, quiero que disfruten la música. A veces toma un tiempo sumergirse para entender el contexto y lo que el artista intenta decir, pero también me gusta que cada quien cree su propia interpretación y su propia historia sobre lo que significa la canción, porque eso también es válido. Si un tema tiene múltiples interpretaciones para diferentes personas, yo nunca diré que están equivocados. Cuando ves páginas como Genius, donde explican las letras de rap, siempre pienso que es solo la interpretación de alguien, no la verdad absoluta.

Es muy interesante que compartas el significado detrás de tus letras; por ejemplo, con «Shades», mencionas que es una canción irónica sobre el nepotismo. ¿Cómo funciona este proceso creativo donde decides que una canción será sobre algo íntimo, como en «Pins» o «Drones», pero luego tienes temas como «Party Lines», donde hablas de las problemáticas mundiales actuales? ¿Cómo coexisten estas dos facetas dentro de tu música?

Mi pareja, Tori, influyó mucho en eso. Durante mucho tiempo quise que este segundo álbum fuera más personal e introspectivo. Le dije que quería dejar atrás el enojo del primer disco hacia el gobierno y el clima cultural para alejarme de lo político, pero ella me recordó que todo es político: tus sentimientos, cómo vistes, cómo comes, a quién amas, cómo piensas. Así que todo sigue bajo ese mismo paraguas. «Drones» trata sobre la salud mental y una posible mirada a un TDAH o autismo no diagnosticado, construido sobre mis sentimientos hacia mi familia y mis padres, lo cual también podría ser un reflejo del gobierno, ya que el sistema de salud mental en Irlanda es terrible en este momento. En cuanto a sobre qué decido escribir, es cuestión de emociones. A veces, al escuchar ciertos tonos en la música, instintivamente sé que debería ser una canción emocional, y otras veces quiero darle la vuelta y escribir sobre algo inesperado. A veces surge de forma bastante aleatoria.

En ese sentido, ¿sientes que su sonido —que no solo es post-punk, sino que también incorpora influencias del hip-hop y la música electrónica— ayuda a transmitir estas letras con mayor facilidad, o simplemente son elementos que coexisten?

Creo que coexisten bastante bien porque todos en la banda estamos influenciados por distintos géneros que se cruzan mucho, lo cual es genial. Siempre intentamos inspirarnos en música que normalmente no tocamos. Trato de que mis melodías y mi forma de cantar me saquen de mi zona de confort o de lo que yo mismo esperaría hacer. Creo que parte de ser creativo es intentar ir un poco más allá y animarnos mutuamente a empujar esos límites.

Su sonido en vivo es conocido por ser una catarsis absoluta, llevando una energía furiosa a audiencias en el extranjero. ¿Sientes que esta intensidad se traduce universalmente o el público se conecta desde un lugar diferente?

Creo que existe una invitación activa a disfrutar y saltar. Por eso somos tan caóticos y enérgicos en el escenario, para invitar al público a dejarse llevar y disfrutar del concierto. En cuanto a la perspectiva política, creo que la mayoría de las personas que asisten a nuestros shows probablemente comparten nuestras mismas opiniones, así que se forma una especie de ritual colectivo y catártico a través del baile.

Tus letras hacen un gran trabajo documentando estos temas políticos para unir a sus seguidores. Si este álbum fuera una cápsula del tiempo destinada a ayudar a alguien dentro de 50 años a entender cómo funciona el mundo hoy, ¿qué emoción principal esperarías que percibiera?

Creo que la gente se sentiría asqueada y avergonzada por cómo han ido las cosas. Es como cuando lees un libro de historia en la escuela sobre el pasado y te preguntas: «¿Cómo dejó la gente que esto pasara? ¿Cómo lo permitieron los gobiernos?». Cómo permitimos como humanos lo que sucede en Sudán, Gaza o en cualquier país afectado por guerras y genocidios; cuánta muerte toleramos y, a la vez, le tememos. Creo que esa es la emoción que alguien sentiría al escuchar el álbum y profundizar en las referencias del por qué cantamos sobre ello. Al menos, así es como me siento yo cuando leo libros de historia.

Y cuando escribiste «Today is not enough», ¿qué sonido buscabas para acompañar esas letras?

Algo muy emocional. Hablamos mucho de esto como banda: queríamos que fuera cinematográfico, dramático, que transmitiera un sentimiento de protección. Esa canción trata sobre cuánto amo a mi pareja, pero ambos vivimos en una zona de Dublín que tiene muchos problemas y violencia, y quería unir ambas cosas. No es muy romántico, pero a veces estas realidades se filtran subconscientemente en la música.

Al escuchar el álbum noté un profundo sentido de anhelo. En las letras de «Pins» dices: «Ojalá no tuviera que sentirlo». ¿Crees que hoy en día intentamos anestesiarnos o no sentir tanto como deberíamos debido al peso del mundo moderno?

Sí, creo que de algún modo te insensibilizas y te adormeces ante la fatalidad de las noticias que recibes todo el tiempo. Sería más fácil ser un ignorante; la ignorancia es felicidad. Es fácil esconder la cabeza en la arena, mirar hacia otro lado y no molestarse por las cosas. Cuando lees sobre el cambio climático o la devastación en Palestina y otros países afectados por la guerra y la hambruna, te afecta profundamente, pero es fácil decidir simplemente apagar las noticias. Creo que tener esa opción es un privilegio que deberíamos reconocer; en el fondo, todos deberíamos permitirnos sentir esa misma empatía.

Finalmente, su música está cruzando fronteras y hoy en día se están haciendo mucho más conocidos en lugares como América Latina y Sudamérica. ¿Cómo te sientes al saber que sus canciones resuenan en estos lugares y qué tanto te entusiasma la idea de venir pronto?

Para ser honesto, es una sensación increíble y bastante emotiva ver que nuestra música logra viajar hasta Sudamérica. Escuchamos tantas historias de que allá están los mejores públicos, la mejor comida y que ofrecen grandes oportunidades para impulsar tu carrera. Nos llena de humildad y estamos muy agradecidos con personas como ustedes, que quieren escuchar y escribir sobre el disco. Ojalá eso nos ayude a cruzar, porque nos encantaría ir a tocar y platicar con la gente, escuchar lo que tienen que decir sobre el álbum o sobre su vida cotidiana. Es una oportunidad increíble para aprender de otras personas.

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