Shawn James: “Al escuchar la música triste y sentir algo a través de ella, me ayuda a dejar ir la oscuridad, me ayuda a soltar la tristeza” [ENTREVISTA] 

A unos días de su presentación en la Ciudad de México, el cantautor estadounidense reflexiona sobre la madurez y la profunda catarsis emocional que dan vida a su más reciente álbum, “Passage”, y a su gira Flew Too Close to the Sun.

Shawn James no es un artista tradicional. En una escena musical que a menudo prioriza la inmediatez y lo prefabricado, él ha construido su carrera siendo el ancla de su propia tormenta. Desde el inicio de su viaje en solitario en 2012 con Shadows, su voz profunda y visceral ha funcionado como un vehículo directo hacia sus emociones más crudas, evolucionando a lo largo de 14 años sin perder esa esencia áspera que conecta tan genuinamente con quienes lo escuchan.

A veces la vida no te deja en paz, pero ese es el sentido de la misma. En su nuevo álbum, Passage, Shawn James se pregunta cómo soltar las pesadas cargas del pasado para hacer espacio a una nueva y mejor versión de nosotros mismos. A través de arreglos cinematográficos y una vulnerabilidad absoluta, el disco se convierte en una catarsis sobre la madurez, la aceptación de nuestra propia mortalidad y el valor de encontrar por fin un refugio en el silencio. No es un álbum que busque hundirnos en la tristeza, sino una herramienta para liberarnos de ella.

Nos sentamos a conversar con Shawn sobre su nuevo álbum directamente desde su estudio, en medio de los ensayos y la preparación mental para volver al ruedo. A unos días de que su gira llegue a la Ciudad de México este 29 de julio, platicamos sobre el agotamiento de intentar demostrar constantemente nuestro valor, la presión de las redes sociales, el ritual terapéutico de llorar sobre el escenario y lo que verdaderamente significa recibir el presente con los brazos abiertos.

Shawn, ¿cómo estás?

Estoy muy bien. En este momento me estoy preparando para la próxima gira. Estoy en mi estudio en casa y, cuando terminemos esta entrevista, volveré a ensayar, cantar y tocar algunas canciones. Tengo muchas ganas de salir de gira y estoy realmente emocionado por lo que viene.

Tu viaje como solista comenzó en 2012 con Shadows, y acabas de lanzar Passage. Mirando hacia atrás a estos 14 años, ¿cómo describirías el verdadero pasaje entre el Shawn James de 2012 y el hombre que eres hoy?

Esa es una gran pregunta. Cuando era más joven, la música era simplemente una forma de expresarme y liberar emociones. En ese momento no había procesado muchas de las experiencias o traumas que había vivido, así que todo era mucho más crudo e impulsivo. No analizaba demasiado las cosas; simplemente necesitaba sacarlas y dejar que las emociones hablaran por sí solas.

Con los años he entendido mejor quién soy, por qué hago la música que hago y cuál es el propósito de lo que quiero decir en mis canciones. Hoy siento que mi música va mucho más allá de liberar emociones difíciles. Sigue siendo una parte importante, pero ahora escribo desde un lugar más maduro. Puedo mirar el pasado con otra perspectiva y contar esas historias de una manera que me hace sentir realizado y que, espero, también conecte con otras personas. Al final, la música siempre ha sido una forma de crear vínculos y construir comunidad.

Esa es la mayor diferencia: antes era más joven y estaba tratando de entender muchas cosas; hoy me siento mucho más equilibrado y estable. Musicalmente también hemos recorrido un largo camino. Los primeros trabajos tenían una belleza muy especial, aunque eran mucho más ásperos y limitados en lo técnico. Ahora siento que hemos encontrado un equilibrio entre esa autenticidad y una mejor manera de plasmar nuestras ideas.

En ese sentido… detrás de todos los hermosos arreglos y, si se puede decir, la producción cinematográfica que has puesto en Passage, ¿cuál es la narrativa central que cuenta Passage? ¿Por qué necesitabas sacarlo de tu sistema justo ahora? ¿Cómo decidiste esto?

Creo que nunca fue una decisión consciente escribir este álbum. Simplemente ocurrió de manera natural. Llegó el momento de hacer otro disco y, cada vez que me sentaba con una guitarra, las canciones empezaban a surgir por sí solas. Las ideas aparecían, las historias tomaban forma y sentí que era el momento de contar lo que estaba viviendo.

Cada álbum que publico representa un capítulo de mi vida, una especie de fotografía de quién era en ese momento, de lo que estaba atravesando y de las experiencias que me estaban transformando. Con Passage, siento que esa transformación tiene mucho que ver con crecer. Me estoy haciendo mayor —ya tengo algunas canas—, pero eso también tiene algo muy hermoso, porque con el tiempo he aprendido a dejar atrás aspectos de mi pasado y de mi juventud que ya no son saludables y que no me ayudan a convertirme en una mejor persona.

Creo que Passage profundiza precisamente en esa idea: crecer, evolucionar y dejar espacio para una nueva versión de uno mismo, sin perder el respeto por el camino recorrido. No se trata de borrar el pasado, sino de conservar aquello que nos hizo bien y dejar atrás lo que ya no necesitamos. No queremos seguir repitiéndonos; queremos avanzar hacia una versión aún mejor de nosotros mismos.

Ese es el gran mensaje del álbum: el tránsito entre quien fuiste y quien eres hoy. Es un proceso que a veces resulta doloroso, porque cambiar, soltar y convertirse en una mejor persona nunca es sencillo. Canciones como ‘Tired of Trying’, ‘Sometimes’, ‘Burn’ o ‘Show Me the Way’ nacieron de esa necesidad de decir cosas que llevaba dentro y que necesitaban salir. Espero que quienes las escuchen también puedan verse reflejados en ellas, porque todos, de una forma u otra, estamos atravesando nuestro propio proceso de crecimiento.

Al final de ‘Tired of Trying’, hay esta hermosa sensación de rendición: “tal vez tenga razón, tal vez realmente necesito estarlo, el silencio del que huía podría ser justo el lugar al que pertenezco”. Entonces, ¿qué cambio personal tuvo que ocurrir en tu vida para finalmente hacer las paces con el silencio?

Hay muchas cosas que he ido dejando atrás con los años, pero una de las más importantes ha sido mi necesidad constante de demostrar mi valor. Cuando era niño, sentía que recibía amor cuando lograba cosas, cuando impresionaba a los demás o hacía algo que mereciera reconocimiento. Era como si tuviera que ganarme ese amor, en lugar de recibirlo simplemente por ser quien era.

Esa es una de las ideas centrales de ‘Tired of Trying’. La canción habla de preguntarme si estoy cansado de vivir así, de intentar demostrar constantemente que soy suficiente y de sentir que siempre hay algo más por hacer. Durante mucho tiempo me mantenía ocupado todo el tiempo porque el silencio era difícil. Cuando me detenía y me quedaba a solas con mis pensamientos, aparecían todas esas inseguridades que había estado evitando.

También está la presión que vivimos hoy con las redes sociales. La sensación de que siempre tienes que lanzar música, estar presente, subir contenido y mantenerte en el radar de la gente. Llegué a preguntarme si, al alejarme un tiempo de las redes, las personas dejarían de escuchar mi música o simplemente dejarían de interesarse por ella.

Con el tiempo aprendí a enfrentar esas preguntas en lugar de seguir huyendo de ellas. Hablarlas, escribir sobre ellas y convertirlas en canciones me dio mucha tranquilidad. Hoy ya no siento esa presión constante. Sigo haciendo música y compartiendo mi trabajo, pero ahora lo hago porque realmente lo disfruto, no porque sienta que necesito demostrar mi valor para que los demás me acepten.

Bien, esa fue una interpretación muy interesante de tus letras. Y bueno, continuando con algunas de las canciones, la letra de cierre de ‘Headed for the End’ es un poco inquietante. Dice que «al final eres solo un hombre sencillo y solo quieres vivir tan bien y recibir a la muerte como a una amiga». ¿Fue escribir esta canción tu manera de confrontar tu propia mortalidad para poder concentrarte completamente en vivir el presente?

La muerte y la pérdida han sido temas muy presentes en mi vida. Perdí a mi padre cuando tenía ocho años, y fue un momento que me marcó profundamente. Creo que ningún niño debería enfrentar una pérdida tan grande a una edad tan temprana, pero así es la vida. A veces suceden cosas que no podemos controlar.

Esa experiencia hizo que desarrollara una relación muy particular con la muerte, una realidad que tuve que aprender a enfrentar desde muy joven. Con el paso del tiempo he encontrado la manera de poner esos sentimientos en palabras. De hecho, en el álbum anterior escribí ‘Muerte mi Amor’, una canción que aborda ese mismo tema, y siento que ‘Headed for the End’ es, de alguna manera, su continuación.

Esta canción habla de hacer las paces con la muerte y de aceptar nuestra propia mortalidad con la esperanza de que eso nos permita vivir el presente con mayor intensidad y aprovechar el tiempo que tenemos. También busca recordarnos que la muerte no tiene por qué ser algo a lo que debamos temer. Todos llegaremos a ese momento algún día y, si hemos vivido plenamente, estando presentes y disfrutando la vida, quizá podamos recibirla como a una vieja amiga. Aunque siempre será un proceso difícil, no necesariamente tiene que estar rodeado de oscuridad.

¿Y qué hay de ‘It’s All Right’? ¿Escribir esta canción te ayudó a dejar de perseguir una versión idealizada del futuro y finalmente hacer las paces con el presente que estás sintiendo?

Creo que sí, me ayudó mucho. Hay algo muy interesante sobre ‘It’s All Right’: cuando escribes una canción, suele hablar de lo que estás viviendo en ese momento, pero con el paso del tiempo adquiere un significado diferente. A veces vuelves a escucharla y descubres que ahora dice algo completamente distinto para ti.

Cuando la escribí estaba atravesando un momento de depresión. Aunque tengo una esposa maravillosa, buenos amigos y una vida por la que me siento agradecido, eso no siempre impide que aparezca la sensación de soledad. Puedes estar rodeado de personas y, aun así, sentirte solo, porque al final cada uno enfrenta sus propios pensamientos y las batallas que lleva dentro. En ese momento me sentía perdido y no sabía muy bien qué hacer.

De alguna manera, la canción llegó para ayudarme a atravesar ese proceso. Me recordó que está bien sentirse solo a veces y que esos momentos no duran para siempre. Mientras sigamos adelante y no nos rindamos, siempre habrá una luz al final del camino. Con el tiempo, ‘It’s All Right’ también me enseñó a vivir más el presente, a dejar de intentar controlar el futuro y a valorar lo que ya tengo. Me ayudó a estar más agradecido y a aprovechar cada momento al máximo.

Tu voz es esencialmente el ancla de todo tu arte y la llevas a extremos absolutos. Cuando cantas letras con estos temas tan pesados y personales, ¿cómo te proteges emocionalmente para no ser tragado por completo por la oscuridad de las canciones?

Siempre he sentido una atracción especial por la música más triste. Las canciones que más me conmueven suelen ser las más oscuras, pero no porque sea una persona triste, sino porque escuchar ese tipo de música me ayuda a liberar lo que llevo dentro. Es una forma de catarsis. Se parece a esa sensación que queda después de llorar: sientes que has soltado un peso y que, por fin, puedes volver a respirar. Eso es lo que la música representa para mí.

Esa misma conexión también aparece cuando interpreto algunas canciones en vivo. Hay momentos en los que simplemente tengo que detenerme porque las emociones me sobrepasan. Una de ellas es ‘Love Will Find a Way’, una canción inspirada en la muerte de mi padre y en cómo esa pérdida terminó impulsándome a seguir adelante, hacer la música que hago y conectar con personas que atraviesan experiencias similares. A veces, mientras la canto, las lágrimas aparecen y creo que no hay razón para ocultarlas. En el escenario también existe una belleza especial en mostrarse vulnerable; cuando el público percibe esa honestidad, se crea una conexión muy profunda.

Algo parecido ocurre con ‘Midnight Dove’, una canción que escribí para mi hermana durante su lucha contra el cáncer. Cada vez que la interpreto, las emociones vuelven a aparecer porque hay recuerdos que nunca dejan de acompañarte. Con el tiempo he aprendido que no necesito protegerme de esas emociones. Lo que realmente me ha dado paz es comprender que ya no soy la misma persona que vivió aquellos momentos. Hoy puedo mirar ese pasado con esperanza, seguir avanzando y encontrar belleza incluso en la oscuridad. De alguna manera, aceptar esa parte de mi historia también me ha permitido disfrutar la vida desde un lugar mucho más pleno.

Esa fue una respuesta tan hermosa, gracias. Bueno, Passage se siente como un viaje de sanación y resiliencia, como acabamos de hablar. Cuando estás en el escenario, sacando a relucir estas emociones específicas, ¿es la presentación una forma de entregarle tu corazón al público o es el ritual que realmente te ayuda a sanar?

Ambas cosas. He aprendido que nunca olvidamos por completo lo que hemos vivido. Los traumas, las pérdidas y los momentos difíciles siempre forman parte de nosotros, pero eso no significa que deban seguir afectándonos de la misma manera. Con el tiempo puedes hacer las paces con esas experiencias y aprender a convivir con ellas desde otro lugar.

Por eso tocar estas canciones en vivo significa tanto para mí. Es una forma de abrir el corazón, liberar emociones y conectar con quienes las escuchan, pero también es un proceso profundamente terapéutico. Cada interpretación representa una especie de liberación y me recuerda que la música tiene el poder de transformar el dolor en algo compartido. Al final, creo que es justamente una mezcla de todas esas cosas.

Mencionaste que tus shows en vivo son una montaña rusa. Entonces, teniendo este nuevo material tan profundamente introspectivo, ¿cómo estás moldeando el arco para el público que te verá en la Ciudad de México el 29 de julio y cómo esperas ser recibido tanto tú como tu música en México?

Cada vez que lanzamos un nuevo álbum llega el momento de revisar el setlist y decidir qué canciones antiguas deben dar paso al material nuevo. Es una decisión difícil, pero siento que las canciones de este disco encajan de forma natural con todo lo que hemos construido hasta ahora. Al final, siguen hablando de lo mismo: compartir emociones, atravesar momentos difíciles y encontrar una forma de dejarlos atrás.

Recuerdo la primera vez que viajé a México. No sabía qué esperar, pero cuando salimos al escenario y vi al público cantar, emocionarse e incluso llorar con nuestras canciones, entendí que estaba ocurriendo algo muy especial. Nunca imaginé que algún día recorrería el mundo haciendo música y viviendo ese tipo de conexión con la gente. Esa experiencia cambió por completo mi forma de entender nuestros conciertos.

Ahora, cada vez que pensamos en un setlist, buscamos construir una experiencia que conecte emocionalmente con el público. Tal vez a veces llevo esas emociones al límite, pero creo que para eso estamos todos ahí: para compartir, sanar y sentirnos parte de una comunidad. Estamos preparando algunas sorpresas para esta gira y estoy convencido de que será incluso mejor que la anterior. Queremos reír, emocionarnos, cantar, hacer rock and roll y vivir una noche inolvidable junto al público.

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